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En el barrio de Arcillero destaca la casa de los Sierra que es obra de los Sisniega, familia de maestros canteros que había trabajado en las grandes obras del periodo en España: En El Escorial, en la catedral de Segovia, en el palacio ducal de Lerma, etc. Es un edificio de dos cuerpos de diferente altura y con los pisos separados por líneas de imposta. Aparece un escudo en esquinera, señal de nobleza como en Sierralta, y otro en el último piso de la torre. Enfrente se encuentra muy deteriorada la ermita de la Virgen de la Soledad, con una singular decoración referida a símbolos astrales.

García Sánchez levantó una torre en 1424, que se podía relacionar con la actual ruina de “Quita-pesares”, que fue restaurada por Juan de Garay y Otañes.
Sancho García de Otañes edificó en 1340 una iglesia y a principios del S. XVI Diego de Otañes mandó construir una nueva y la capilla mayor, de San Julián y de Santa Basilisa. En el libro del Concejo de Castro Urdiales se recoge la licencia que pidió el 7 de mayo de 1507 el citado Diego de Otañes para descargar en Dícido dos pynaçadas de esqynas para en la iglesia de señor San Julian de Santullan. La torre se reconstruyó en 1690 por Francisco de la Herrería y por Antonio y Francisco de la Pedrosa, artistas que ya habían trabajado en Ternedo (Sámano). La torre se debió de caer y tuvo que ser reparada de nuevo por los mismos canteros.

En su interior sobresale la escultura funeraria de Juan de Garay, virrey de Cataluña. Está ubicada en el lado del evangelio (izquierda) en una hornacina. Es una pieza de alabastro del S. XVII y representa a un militar. Se trata de una figura masculina ataviada con armadura y arrodillada ante un reclinatorio, mirando hacia el ábside. Se puede poner en relación con la imagen orante de Antonio de Urrutia y Salazar, natural de Zalla, que era Teniente de Corregidor en Las Encartaciones y Caballero de Santiago. Este mandó construir una ermita, la de San Antonio de Mella, junto a su palacio, en la que se dispuso la escultura funeraria. Curiosamente se trata de un modelo que se veía como un signo de vanidad que contravenía el espíritu de la Contrarreforma Católica, sin embargo se expandió al ser utilizado por los escultores italianos en los cenotafios de Carlos V y Felipe II en el monasterio de El Escorial. En Cantabria se constata una importante representación de conjuntos de escultura funeraria de los siglos XVII y XVIII. La nobleza y el clero estaban deseosos de imitar a la corte y se hacían representar como orantes, en un reclinatorio, bajo arcosolio, con inscripciones laudatorias y con vestimenta y objetos que acreditaban sus dignidades como el caballero Don Rodrigo Gómez de Rozas en la iglesia de La Revilla de Soba de 1654-1659 o el arzobispo de Santa Fe de Bogotá, Don Francisco de Otero y Cossío en la capilla del Lignum Crucis de Santo Toribio de Liébana (c. 1714).

Dentro del arte mueble podemos mencionar la imagen de Santiago Matamoros al que rinden homenaje cada 25 de julio como santo patrón de la pedanía. Vuelve a presentar atributos mencionados en la imagen de Llovera, aunque en este caso aparece vestido de guerrero y con la lacerna o capa de viaje de los romanos.

La sede de la Junta Vecinal está ubicada en una escuela de principios de siglo XX proyectada por Laredo.

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